Maestro digno

agosto 8, 2017

Para Educadores de Buena Voluntad

 

Dra. Lourdes Lavaniegos González / Rectora de la Universidad La Salle llavaniegos@lasallep.edu.mx
El tiempo de vacaciones es tan corto que apenas nos alcanza a los educadores cristianos para tomar un respiro y arreglar un poco la casa antes de empezar el nuevo curso.

¿Qué tal si nos permitimos un tiempo para pensar en nuestra salud? El nuevo modelo educativo nos invita a ser ejemplo para niños y jóvenes no sólo en cuestiones académicas, sino en todas las dimensiones del ser, y enfatiza entre ellas la salud física.

La mayoría de los maestros estamos tan ocupados que muchas veces acabamos comiendo lo primero que encontramos en el camino y vamos paulatinamente justificando una mala nutrición en aras de un trabajo comprometido.

¿Qué tal si gastamos en una loncherita y un par de recipientes, y nos proponemos empezar a comer más sano?

¿Qué tal si pensamos en frutas, amaranto, cacahuates y verduras, en agua de frutas o jugo que podemos llevar desde la casa, en lugar de caer en la típica “vitamina T” y el refresco?

Seguramente nuestro sueldo rendirá más, nuestro cuerpo estará más saludable y el ejemplo a los estudiantes será grandioso. Si además nos apoyamos entre compañeros, tendremos más voluntad y seguramente nuestro lugar de trabajo estará mucho mejor dispuesto para aprender a aprender.

 






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