Maestro digno

septiembre 26, 2017

Para Educadores de Buena Voluntad

Por: Dra. Lourdes Lavaniegos González / Rectora de la Universidad La Salle llavaniegos@lasallep.edu.mx

Anteriormente hemos dicho que aprender a aprender supone que se elija la poca información que es indispensable memorizar, y se explique a los alumnos su uso hasta que todos lo comprendan.

El tercer paso es el ejercicio. Hacer memoria de cuántas sumas tuvimos que hacer o de las veces que tuvimos que leer la sílaba “ma” nos da claridad sobre su importancia.

Pero el ejercicio debe reunir dos condiciones: empezar con algo muy fácil, de manera que los aprendices se sientan capaces de hacer la tarea antes de elevar el grado de dificultad; y ser frecuente y múltiple para que el proceso logre fijarse en la mente.

Si un aprendizaje no se ejercita suficientemente, ocurre una regresión, el proceso deja de realizarse adecuadamente y es necesario volver a empezar con la explicación del concepto que se había enseñado.

Por eso cuando no se cuidan los tiempos, las vacaciones suelen hacer tanto daño; es probable encontrar niños que aprendieron a multiplicar al final del curso y al presentarse al nuevo ciclo han olvidado cómo era el proceso y quizás hasta su utilidad.

Es entonces que el docente necesita retomar el aprendizaje desde el principio para evitar que existan lagunas que más tarde será imposible cubrir

 

 






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