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febrero 20, 2018

Peregrinan adoradores nocturnos hasta Cristo Rey

Por: Filiberto Monter Santiago

14 secciones de la agrupación eclesial de Tulancingo llegaron al cerro del Cubilete.

Más de 300 adoradores nocturnos peregrinaron desde este lunes hasta el Santuario de Cristo Rey, ubicado en el cerro del Cubilete (Guanajuato), como parte de la tradición anual del primer martes de Cuaresma.

En palabras del Pbro. Honorio Ramírez Pérez, coordinador diocesano de Adoración Nocturna, 14 secciones de la agrupación eclesial de Tulancingo llegaron hasta Guanajuato para iniciar guardia una noche previa a la Misa.

La encomienda de esta Cuaresma, según María Vargas, proveniente de la comunidad del Templo Expiatorio, fue pedir por la conversión por los jóvenes de México, en especial por sus hijos.

“Vengo a estar con Jesús Sacramentado, Rey del universo; primero le agradezco por la vida, la salud y todas las bendiciones recibidas. Pero también a pedirle por los muchachos de nuestro país”.

Pero en especial, la peregrinación de este día, en palabras de Mons. Domingo Díaz Martínez, fue para pedirle a Dios los frutos de la caridad, la paz y la verdad; ya que en México se vive pobreza, violencia y corrupción.

“El país tiene mucho dinero, bienes y comida; falta misericordia y caridad, porque los que tienen no comparten; la paz es parte del reino de justicia y amor, debemos esforzarnos para lograr el cese de asesinatos, secuestros y desapariciones”, evidenció el arzobispo de Tulancingo.

Finalizó su homilía al decir que se debe buscar y hablar siempre con la verdad, a pesar de que se viva en una sociedad corrupta que se ha nutrido de mentira tras mentira.

Previo a la celebración de la Eucaristía el obispo hizo énfasis en la búsqueda del perdón en esta Cuaresma, pedirlo y darlo para que rinda frutos en la Iglesia que necesita de sacerdotes, laicos y adoradores nocturnos que trabajen por el bien de México.

“Como le dice el Evangelio de hoy. Por difícil que sea la ofensa hay que perdonar. Pero también hay que pedir perdón: a Dios y al prójimo. Quien pide perdón no sólo retoña, también crece”, sentenció.

 

 

 






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