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marzo 7, 2018

Piden a laicos una Iglesia propositiva, no desanimada

Por: Filiberto Monter Santiago

En Mineral del Chico se exhortó a trabajar por la creación de estructuras de personas debidamente preparadas para hacer frente a desafíos y necesidades pastorales de cada comunidad.

Uno de los dos vicarios de pastoral en la diócesis, Pbro. Jesús Bravo González, exhortó al consejo parroquial de Mineral del Chico a que se trabaje por la creación de estructuras de personas debidamente preparadas para hacer frente a los desafíos y necesidades pastorales de cada comunidad.

“Se necesita una Iglesia propositiva, no desanimada, con personas que se formen, pero sobre todo que se comprendan y que convivan, tal y como lo dicta el Plan Diocesano de Pastoral”, enfatizó esta mañana en el marco de la segunda visita pastoral de la diócesis.

En el encuentro que se desarrolló durante dos días al interior de la parroquia de La Inmaculada Concepción, laicos con responsabilidades pastorales externaron dificultades a las que enfrentan día a día.

Entre estas destacan que varios de ellos, ante la falta de agentes, desempeñan varias funciones dentro de la parroquia; una más es la distancia que se tiene entre una comunidad y otra; a la que se agrega ser zona turística, donde las personas tienen escaso tiempo para asistir a la Iglesia a causa de cuestiones laborales.

En Mineral del Chico se trabaja con las pastorales profética, litúrgica, social y familiar, por lo que en voz del vicario general, Pbro. Arturo Jiménez González, se propuso la promoción de la pastoral vocacional, la de medios de comunicación, la renovación de la pastoral juvenil y esforzarse porque ninguna comunidad se quede sin celebración dominical.

La parroquia de La Inmaculada Concepción se integra por 25 comunidades divididas en seis barrios, pero una de las principales barreras a las que se enfrenta es que en la zona ha crecido el número de sectas protestantes, aunado a la presencia de supuestos sacerdotes que “celebran Misas”.

Ante ello, los presbíteros que encabezaron la visita pastoral en la foranía de Atotonilco el Grande sugirieron no permitirles llevar a cabo las supuestas actividades religiosas que encabezan y pedirles que muestren la autorización del párroco o su licencia actualizada para identificarlos.

“Una de las peticiones del obispo es no clericalizar a los laicos; no se les debe pedir que usen alba, precisamente para evitar este tipo de situaciones y que se preste a otras como las que exponen”, refirió el vicario general de la diócesis.

Asimismo, se les pidió unidad para evitar divisiones al interior del consejo parroquial, así como trabajar unidos y organizados para hacer frente a cualquier situación que tenga como objetivo dañar a la Iglesia, al párroco o el trabajo de los agentes.

“Los animamos a fortalecer el consejo, a que estén representados los diferentes grupos parroquiales y a que ayuden en el impulso del Plan Diocesano de Pastoral”, exhortó el Pbro. José Luis Moreno Enríquez.

 Escuchan a matrimonios

Después del medio día se dio apertura a la Pastoral Familiar representada por alrededor de diez matrimonios que acudieron al llamado del obispo.

En el encuentro, hombres y mujeres externaron su sentir respecto a la situación social que se vive hoy en día, una de las principales barreras que ataca a la institución familiar, la promoción y defensa de la vida, así como a la vida matrimonial.

También se dio a conocer que una de las parejas, con el visto bueno del párroco, ha puesto en marcha que como requisito para poderse casar en la parroquia los novios deben recibir charlas en su preparación prematrimonial sobre el método Billings, entre otros temas.

Trabajo por los jóvenes

Al final del día se dio paso al estudio de la realidad juvenil en la parroquia, ya que no existe la comisión como tal en la comunidad, por lo que se invitó a la creación de una estructura que permita su nacimiento.

Por ello, Mons. Domingo Díaz Martínez dijo que primero se debe buscar un par de matrimonios que se interesen por coordinarlos, después integrar grupos de adolescentes que nutran los diferentes movimientos parroquiales, escoger un joven que lidere a sus compañeros y por último realizar un programa de actividades.

El arzobispo de Tulancingo, previo a la firma de actas de la segunda visita pastoral de la diócesis, aseguró que “la esperanza de un futuro mejor está en los jóvenes”.

El encuentro que se sostuvo durante estos dos días en la parroquia de La Inmaculada Concepción llegó a su fin con la celebración de la Eucaristía en la que participaron sacerdotes y la comunidad de Mineral del Chico.

“Fue una experiencia productiva, fruto de la ayuda de los laicos que me han apoyado en todo momento; gracias por venir a darnos ese abrazo, ese ánimo para seguir caminando como parroquia”, expresó el Pbro. León Valencia Otamendi.

Por último, se promovió asentar lo sucedido durante estos dos días en un Libro de Providencias, así como la revisión material que se haga al templo, artículos de liturgia, libros parroquiales y la economía; que se dará en los próximos días.

 

 

 

 

 






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