Iglesia y Sociedad

febrero 8, 2018

¿Qué dice la Constitución respecto a las elecciones?

Pbro. Mariano Cerón Rojo / Diócesis de Tula

Las votaciones federales de México se llevarán a cabo el domingo 1 de julio.

La próxima jornada electoral será la más grande en la historia del país, por el número de cargos públicos a elegir y porque el mismo día de la elección federal también se realizarán elecciones locales en 30 de los 32 estados de la República.

Serán organizadas por el Instituto Nacional Electoral (INE), organismo encargado de las elecciones federales en México, ya que prepara la jornada electoral, la impresión de documentos y la producción de materiales electorales, los escrutinios y cómputos y la declaración de validez.

Cabe mencionar que en la elección de julio se renovarán los siguientes cargos de elección popular a nivel federal: presidente de la República, 128 senadores y 500 diputados federales.

Por su parte, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece en su artículo 35 el derecho de todos los ciudadanos (mexicanos mayores de 18 años) a votar en las elecciones.

La Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales determina que votar es un derecho y una obligación, indica que el voto es universal, libre, secreto, directo, personal e intransferible; y señala que para ejercerlo se debe estar en el Registro Federal de Electores y contar con una credencial para votar.

El sistema electoral mexicano es mixto, puesto que utiliza diversos mecanismos para convertir los votos en puestos de representación (mayoría relativa, representación proporcional y primera minoría).

Mientras que el presidente de México es elegido por mayoría relativa y voto directo, la Constitución establece en su artículo 52 que la Cámara de Diputados estará integrada por 300 diputados electos por votación mayoritaria relativa y 200 por el principio de representación proporcional.

En los últimos años se realizaron dos reformas electorales para mejorar el funcionamiento de la democracia y abaratar su costo, pero los resultados son otros: no mejoró la calidad del debate público y las llamadas campañas de propuesta son secundarias frente a las negativas en redes sociales.

No disminuyó el costo de la democracia y se ha incrementado el financiamiento ilegal de las campañas, también se ha mantenido la costumbre de autoproclamarse ganador aun sin contar con resultados oficiales y la confianza en las autoridades electorales se ha minado.

Pero la razón más importante de que la democracia no haya dado buenos frutos es la falta de Estado de derecho: la llamada transición mexicana privilegió el pluralismo sin construir un piso de legalidad que lo transformara virtuosamente en gobiernos responsables, supervisados y honestos.

Y aunque hay más participación ciudadana y mayor pluralismo en los cargos públicos, la desconfianza aumenta: quejas de partidos, peticiones de nulidad, autoproclamaciones y la señalización popular de que “todos son iguales”.

Conductas más denunciadas en México

  • La satisfacción de la ciudadanía disminuyó de 41% en 2006 a 19% en 2015.
  • Entre 2006 y 2015 los partidos políticos disminuyeron la confianza de 30% a 16% y la policía de 31% a 24%.
  • La desconfianza del gobierno aumentó hasta 2006, cuando alcanzó un máximo de 47%, para después desplomarse a 21% en 2015.

    Fuente: Latinobarómetro

 

 






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