Editorial

mayo 12, 2015

¿Qué les decimos los obispos de México a los jóvenes?

Mons. Juan Pedro Juárez Meléndez nos expone la preocupación, dolor y propuestas de los pastores a favor de los que integran este sector de la población.

Los obispos de México estuvimos reunidos en la XCIX Asamblea Ordinaria de Pascua, con el propósito de revitalizar nuestra opción preferencial por la evangelización de los adolescentes y jóvenes en nuestro país. El tema fue: “Los jóvenes, destinatarios y protagonistas prioritarios de la nueva evangelización, en el contexto social postmoderno”.

Ustedes son cantera de Evangelio joven; son el rocío matinal que refresca el desierto de la vida; son raíces de esperanza que fructificarán mañana. 

Nos preocupa de sobremanera la situación que están viviendo muchos de ellos: los que se encuentran atados a las drogas y al alcohol; los que son enganchados por el crimen organizado para robar, traficar y matar; los que se suicidan porque no le encuentran sentido a su vida; los que no sienten apoyo en su familia y sufren en soledad; los que propician embarazos no deseados; los abandonados por sus padres; los migrantes, pobres entre los pobres; los que no tienen recursos para estudiar y sobreviven de empleos informales; los indígenas que son fascinados por el mundo moderno y abandonan su cultura; los campesinos que ya no quieren trabajar la tierra, sino ganar dinero de otra forma.

Nos duele también que la inmensa mayoría, aunque son bautizados, no han sido educados y formados en la fe cristiana y, por tanto, no han tenido un encuentro con Jesús ni se sienten parte de su Iglesia.

A todos ustedes, queridos adolescentes, quisiera compartirles algunas cosas que expresamos los obispos de México en estos días: son potencia desbordada de vida y humanidad; son el rostro alegre de Jesús y de la Iglesia; cada uno es un misionero que Dios lleva donde hace falta la alegría y el amor; son oxígeno que da vida y fortaleza a la Iglesia; son el presente del mañana, el futuro de hoy; son la alegría para nuestro corazón de pastores; son alegre bendición del Señor que promete vida nueva a su Iglesia; son cantera de Evangelio joven; son el rocío matinal que refresca el desierto de la vida; son raíces de esperanza que fructificarán mañana; son los consentidos de Cristo y de la Iglesia; son anhelo de realización del Reino y de la nueva evangelización; son la frescura de Dios capaz de sorprender y de marcar el rumbo del amor y de la vida; son los “cristos” jóvenes que sueñan, que anhelan y que construyen el rostro joven de la Iglesia; ustedes encarnan la alegría del Evangelio entre los demás; son la perla preciosa del Evangelio que hay que buscar; son los testigos valientes y protagonistas alegres del Evangelio en el mundo de hoy.

Por todo ello, hoy quiero decirles que los obispos de la Provincia Eclesiástica de Hidalgo nos proponemos: escucharles, comprenderles, acompañarles y hacer camino junto a ustedes en busca de nuevos rumbos para su evangelización y para la construcción de la nueva civilización de la esperanza y del amor.

Jesús los ama y los llama a ser sus discípulos y misioneros. ¡No tengan miedo!






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