CATEQUESIS

Junio 5, 2017

¡Qué padre tan padre!

Verónica González / Red Familia www.redfamilia.org

Algunos especialistas señalan que el papá es quien más aporta al desarrollo psicomotor del niño.

Hace algún tiempo leí una frase que decía: “México es un país con mucha madre, poco padre y muchos hermanos”, al hacer referencia a la poca importancia que se le da a la figura paterna dentro de la familia.

Hoy en día se ha demostrado, a partir de diferentes investigaciones, que la presencia del papá en la educación de los hijos es de suma importancia y fundamental para el sano desarrollo emocional y conductual de los niños.

El doctor Jesús Amaya, en su libro Padres obedientes, hijos tiranos, menciona que las madres que se encuentran solas y sin el apoyo del padre presentan mayor estrés y dificultad al momento de establecer normas y límites en la educación de sus hijos

De esta manera, la imagen del padre es especialmente importante a la hora de regular los impulsos agresivos en los niños, ya que al interactuar y jugar con ellos, tienen mayor posibilidad de aprender a autorregular su conducta, controlar su fuerza y reconocer cuando se han excedido, para no repetir ese comportamiento.

Desafortunadamente,en las últimas décadas ha habido un aumento importante en el número de familias que, por causas diversas, no cuentan con la presencia del padre, y como consecuencia han aumentado los problemas de conducta y adicciones en niños y jóvenes.

Con la relación padre-hijos los niños y niñas descubren el primer modelo de autoridad, adquieren seguridad en sí mismos y aprenden a intervenir de forma adecuada en situaciones conflictivas

En el caso del niño, la convivencia con su padre le hace capaz de configurar su identidad masculina y de forjar su condición de futuro padre y esposo. Si la autoridad es correcta y amorosamente ejercida, el padre es la primera figura de autoridad que el niño conoce antes de enfrentarse en la sociedad a otras autoridades.

Por esta razón, es de suma importancia que desde la etapa del embarazo el padre participe y se involucre con la madre, ya que un papá que escuchó y vio a su bebé tiene más posibilidades de desarrollar una relación afectiva con él, desde antes de su nacimiento.

Una vez que nace, el participar en la atención cotidiana como: cambiarlo, vestirlo y darle de comer, favorece a que el bebé lo identifique como un adulto confiable, que lo quiere y cuida.

Esta es la base fundamental de la autoestima y la seguridad personal de los niños. Algunos especialistas señalan que el padre es quien más aporta al desarrollo psicomotor del niño por el tipo de juegos que tiende a hacer con él.

No verlo como proveedor económico

Sabemos que el padre fue visto por mucho tiempo solamente como el proveedor económico de la familia; sin embargo, hoy que la mujer ha ingresado al mundo laboral y pasa mucho tiempo fuera del hogar, la tarea de atender, educar y formar a los hijos debe ser compartida.

Por esta razón, es necesario que ambos sean “proveedores afectivos”, para satisfacer las necesidades emocionales, sociales y académicas de sus hijos.

Tengamos presente que todos los niños tienen derecho a convivir con papá y mamá, independientemente de la situación familiar en la que se encuentren.

 






0 Comments


Seras el primero en commentar!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *