Abusos y Costumbres

marzo 20, 2019

¿Realmente puedo cargarme de energía en una pirámide?

Por: Pbro. Domingo Porfirio Cruz

Cada primavera se citan en las pirámides para recibir la energía del sol, pero como cristianos ¿hasta qué punto esto es necesario? ¿Realmente la energía del sol puede fortalecernos? ¿Puede una criatura proporcionar energía?

Las montañas, pirámides y templos siempre serán medios; hay escritos bíblicos acerca de que Dios se manifestaba en las montañas, como en el monte Sinaí donde Moisés recibió las tablas de la Ley (Ex 20,1ss), la Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor (Lc 9, 28-36) o la ascensión de Jesús, que fue en una parte elevada.

Los lugares elevados, en varias culturas, se han considerado como sagrados; ante tanta sed de Dios, hasta cierto punto es razonable ir a las pirámides para buscar consuelo, pero como cristianos no debemos limitarnos a las energías que nos proporciona la naturaleza y los templos.

Debemos adentrarnos hasta la presencia de Dios, como lo hizo Jesús: iba al monte a orar, pero también iba al templo; no perdía de vista que lo que buscaba es estar en comunicación con su Padre, «…pues por la grandeza y hermosura de las criaturas se descubre, por analogía, a su Creador» (Sab 13,5).

El reto de nuestro tiempo es encontrarnos con el verdadero Dios, Él siempre nos ha buscado: «Muchas veces y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los profetas. En estos últimos tiempos nos ha hablado por medio de su Hijo» (Hb 1,1-2).

Este hijo de Dios nos ofrece lo que necesitamos: «Vengan a mí todos los que están fatigados y sobrecargados, y yo les proporcionaré descanso» (Mt 11,28). Más allá de la montaña y pirámide, la fortaleza está en Jesús.






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