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agosto 9, 2018

Reconoce arzobispo valores únicos de pueblos indígenas

Por: Filiberto Monter Santiago

Los animó a no cesar, con sus signos, en la enseñanza al mundo del gran amor que le tienen a la Virgen de Guadalupe.

Hoy se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, pero previo a esta gran celebración en el mundo, ayer Mons. Domingo Díaz Martínez fue parte de un encuentro con integrantes de la Pastoral Indígena de la parroquia de San Juan Evangelista.

En Aquixtla, el obispo de Tulancingo reconoció valores únicos que tienen los pueblos originarios: paciencia, humildad, oración y contemplación; luego de ser enflorado por mujeres de la danza Maxochitl, originario de Atexcac.

“Los animamos a que sigan acentuando su trabajo en la Pastoral Indígena, necesitamos que enseñen a los niños, adolescentes y jóvenes a querer a la Virgen de Guadalupe; ellos deben aprenderlo. Con todos sus signos podrían hacerlo, por eso es importante que exista esta comisión en la Iglesia”, expresó.

Luego aseguró que los pueblos indígenas son generosos y enseñan a compartir lo que tienen, inclusive enfatizó que son ellos quienes valoran más los bienes espirituales que los materiales.

“Ustedes deben seguir adelante y crecer, enseñarnos a ser generosos y compartir, como las familias de los pueblos originarios que la integran; por eso anhelo que la Pastoral Indígena se haga más grande y fuerte”.

El representante de la Pastoral Indígena en la parroquia de Aquixtla entregó un informe con el trabajo realizado al frente de grupos nahuas de la zona, que aprovecharon el encuentro para ofrecer sus flores como símbolo de amistad e invitar a las autoridades presentes a danzar la xochipitzahuatl.

Al finalizar, un grupo nuevo en formación de la comunidad de Ayocuantla recibió una imagen de la Virgen de Guadalupe, como signo del sentido a la danza que ofrecen desde hace unos meses.

 Fiscales

Como parte de las actividades del segundo día de visita pastoral, autoridades civiles y fiscales se presentaron ante el obispo para dar a conocer, de alguna forma, su trabajo por el bien común de la localidad.

Tocó el turno después al Consejo de Foranía y posteriormente al Consejo Parroquial, este último evidenció, con sus siete comisiones pastorales, las realidades positivas y negativas de su labor en la Iglesia.

Entre ellas la falta de mejor organización para lograr un trabajo común; mayor responsabilidad y compromiso en laicos, así como interés por cumplir compromisos del Plan de Pastoral, además de actualizarse constantemente para ofrecer algo nuevo.

Según lo expuesto por la Pastoral Social, su prioridad es y ha sido no crear conflicto con autoridades civiles y siempre ir en búsqueda de la unidad por el bien de la población.

“Ha aumentado la paciencia y el ánimo para servir, existe mayor compromiso en la formación y en la búsqueda de familias alejadas para que conozcan a Dios”, expuso un agente de pastoral.

Como respuesta a ello, Mons. Domingo Díaz Martínez les dijo que servir tiene un valor muy grande y “ustedes lo hacen sin recibir sueldo alguno. El servidor es importante y valioso para que el pueblo pueda vivir en paz. Los animo a seguir sirviendo ahora y después”.

Y recalcó: “Tenemos que luchar por tener nuestro capital material, pero no olvidarnos de nuestro capital espiritual (dar consejo, ir a Misa, leer la Biblia, ayudar a quien lo necesita, servir); hay que servir a nuestro pueblo”.

Pastoral Familiar

Integrantes de esta comisión dieron a conocer que son 40 las personas con servicio a jóvenes, niños, matrimonios y parejas próximas a casarse, con labores que incluyen la defensa de la vida desde el inicio hasta la muerte natural, así como talleres, auxilio con charlas y orientación juvenil.

El obispo refirió la importancia que tiene esta comisión no solo en la Iglesia, también en la misma sociedad, donde urge que los papás “hagan la tarea” y se convenzan de heredar a sus hijos las buenas costumbres.

“Hay que tener una pastoral familiar organizada, para hacer frente a la violencia, robo y delincuencia. Hay que continuar con más ánimo, ahínco y esperanza en el trabajo pastoral, para recoger los frutos muy pronto; la familia es muy importante, por eso vale la pena invertirle tiempo, dinero y esfuerzo”, agregó.

Pastoral Juvenil 

Un grupo de jóvenes informó a obispo y sacerdotes el cúmulo de actividades que realizan en la parroquia: invitación a matrimonios a integrarse a la pastoral familiar; visita a jóvenes para que asistan a encuentros, dinámicas juveniles y retiros.

Además de impartir formación permanente, asesoría espiritual y vocacional; y la formación de jóvenes para evangelizar con vinculación a familias, integración de jóvenes al servicio de la Iglesia y asesoramiento personal.

No obstante, los 35 agentes divididos en cuatro equipos realizan tareas externas en ayuda de servicios de salud, economía, problemas sociales y adicciones; además de la coordinación de encuentros de matrimonios, jóvenes y niños; apoyo de actividades parroquiales, colectas de ayuda a Pastoral Social, faenas, kermeses y preparación de encuentros.

“En ustedes está puesta nuestra esperanza”, les dijo el arzobispo de Tulancingo, por ello los conminó a ser mejores, a evangelizar a más jóvenes y a prepararse dignamente para ocupar cargos profesionistas que puedan ayudar a la Iglesia y a la sociedad.

Firma de actas

Previo a la Eucaristía de clausura en la comunidad de Tlacuitapa, obispo, párroco, sacerdotes y laicos firmaron las actas de evidencia con todo lo ocurrido entre el 7 y 8 de agosto en la parroquia de Aquixtla.

“Todo esto nos fortalece, nos llena y nos motiva a trabajar más. Platíquenle a la gente lo que han visto y lo que han oído, no se queden callados; que más gente se dé cuenta de lo que aquí dijimos y lo que aquí hicimos”, concluyó Mons. Domingo Díaz Martínez.

 

 






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