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julio 31, 2019

Sacerdotes de oro

Por: Filiberto Monter Santiago
  • Mons. Domingo Díaz Martínez aseguró que el cumplimiento del ministerio es garantía de triunfo, expresión de fe, signo de confianza y muestra de amor a la Iglesia.

El obispo de Tulancingo presidió la Misa de celebración por las bodas de oro sacerdotales de los presbíteros Ernesto Hernández Lozano y Gaudencio Domínguez Herrera.

Al medio día del 25 de julio les hizo recordar la inolvidable fecha cuando fueron consagrados por el entonces obispo de la diócesis: Mons. José Esaúl Robles Jiménez.

“Gracias por sus oraciones, gracias por su amistad, gracias por su entrega, gracias por sus consejos”, recalcó en su homilía ante la presencia de la comunidad de Santiago Apóstol, en Chignahuapan.

Parte del presbiterio, seminaristas, familiares de los festejados y laicos provenientes de las parroquias de Necaxa Canaditas y Singuilucan fueron parte de la celebración realizada en el centro de la ciudad poblana.

Ahí, a nombre de la Iglesia, Mons. Domingo Díaz Martínez agradeció la vida de servicio de ambos, al tiempo que aseguró: “El dueño de la mies les pagará toda su entrega”.

Y es que el señor obispo reconoció la alegría de la celebrar la fecha porque ambos “han dado su corazón a sus hermanos, prestado su voz para proclamar el Evangelio, movido sus labios para orar por toda la Iglesia, cansado sus pies para servir, envejecido sus manos para bendecir y cambiado de color su pelo por acompañar a su pueblo”.

Durante la Misa ambos se mostraron alegres ante la emotividad de la celebración, y es que los presentes fueron exhortados a cuidar y agradecer por sacerdotes como Gaudencio Domínguez y Ernesto Hernández, porque “son garantía y solo Dios los da”.

Al término de la Eucaristía, el Pbro. Ernesto Hernández Lozano tomó el micrófono para dar gracias a Dios, a nombre de ambos, el don de ser sacerdote “desde el seno materno”.

“Agradecemos el cariño y aprecio de nuestros hermanos sacerdotes, porque eso ha sido clave para nuestra realización; pero también nuestra vocación ha sido sostenida por sacrificios y oraciones de todos ustedes hermanos laicos”, refirió.

Por último, pidieron oración por ellos para mantenerse fieles en el Señor y a la vocación que Él mismo les ha concedido.

Llamado al presbiterio

En ocasión de la festividad, Mons. Domingo Díaz Martínez aprovechó para decirles que son ellos portadores de un gran tesoro, ya que han recibido una encomienda muy valiosa; sin embargo, “queda claro: el poder del apostolado proviene de Dios y no de nosotros”.

En tanto, a los fieles presentes, con referencia al Evangelio del día, les comentó: “Está bien que busquemos ser de los grandes, de los primeros, pero el único camino permitido es el del servicio”, sentenció.






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