CATEQUESIS

mayo 3, 2019

Ser mamá a ejemplo de María

Por: Silvia del Valle 

Una de las labores principales es procurar que los hijos lleven una vida espiritual fuerte y alineada a la voluntad de Dios.

Es importante darnos cuenta que las mamás también debemos ser las mamás espirituales de nuestros hijos, por lo mismo debemos acercarlos a Dios y procurar que lleven una vida espiritual fuerte y alineada a la voluntad de Dios.

Mantén una buena comunicación con tus hijos

La comunicación es la vía más directa para establecer una conexión con nuestros hijos, si ellos saben que pueden acercarse a nosotras para platicar sus asuntos, establecemos un vínculo que difícilmente se puede romper.

No se trata de generar una codependencia, sino de establecer una sana complicidad que genere seguridad en nuestros hijos y los haga tener una autoestima adecuada.

Con ellos en las buenas y en las malas

Es importante que nuestros hijos sepan que estamos ahí para ellos y para ayudarles en todo sin estorbarles, pero siempre listas para auxiliarles.

Pero esto no significa que apoyemos todo lo que hacen, es importante corregirles con amor y sobre todo que sepan que estamos atentas a sus asientos y errores para darles un poco de guía y dirección.

Ora por ellos

Estamos siempre al pendiente de lo que necesitan también en el plano espiritual; para apoyarles de este modo es necesario ser orantes, que dediquemos nuestros días y oraciones por los hijos.

Quien ora intercede por la persona que ofrece la oración, ruega a Dios que le conceda las gracias que necesita cada uno y le ofrece acompañamiento espiritual.

Precisamente eso es lo debemos hacer, estar al pendiente e interceder por nuestros hijos para que alcancen un crecimiento espiritual; en muchas ocasiones esto es más importante que todo lo demás, porque del bienestar espiritual se deriva el físico.

Ofrece todo el día por tus hijos

Si queremos dar un paso más en esto de interceder por nuestros hijos, una buena forma es ofrecer todas nuestras acciones del día por ellos.

A Dios le gusta mucho que le ofrezcamos nuestras acciones porque gana dos veces; es decir, primero gana porque nosotros buscamos hacer su voluntad y después porque hacemos una alcancía para nuestros hijos y por lo mismo los acercamos a Él.

No hay edad para dejar de ser mamá

Si queremos dar un paso más en esto de interceder por nuestros hijos, una buena forma es ofrecer todas nuestras acciones del día por ellos.

A Dios le gusta mucho que le ofrezcamos nuestras acciones porque gana dos veces; es decir, primero gana porque nosotros buscamos hacer su voluntad y después porque hacemos una alcancía para nuestros hijos y por lo mismo los acercamos a Él.

La vocación más hermosa

Para ser mamá hay que tener la ternura de una caricia y a la vez la fortaleza de un roble.

Para ser mamá hay que saber escuchar y también aconsejar cuando se necesita; para ser mamá se necesita estar siempre disponible pero no estorbar a nuestros hijos.

Es una vocación porque es el llamado más hermoso que nos ha hecho Dios a las mujeres, y no solo en lo que se refiere a la maternidad biológica, sino también a la espiritual, que al final de cuentas también es maternidad.

Si logramos establecer una buena comunicación tendremos grandes oportunidades de orientar y guiar a nuestros hijos tanto en el plano humano como en el espiritual, que comúnmente se queda en el olvido.

TAREA NATURAL

Las mamás, dentro de su deber, es estar atentas a no suplir lo que los hijos mismos deben hacer; deberán hacerlo siempre de acuerdo a la edad de cada uno.

 

 






0 Comments


Seras el primero en commentar!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *