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octubre 14, 2018

Silverio Cruz es sacerdote para siempre

Por: Filiberto Monter Santiago

Mons. Domingo Díaz Martínez presidió la Eucaristía ayer en la parroquia de Chiconcuautla.

La Iglesia que peregrina en Tulancingo se congratuló con la ordenación sacerdotal de Silverio Cruz Morelos, quien al medio día de ayer fue consagrado por Mons. Domingo Díaz Martínez en la parroquia de San Pedro Apóstol.

Chinconcuautla celebró una vocación más de esta comunidad náhuatl del estado de Puebla, pero perteneciente a la arquidiócesis, con una Misa inculturada en la que participó parte del presbiterio, seminaristas, religiosas y familiares del nuevo padre.

Silverio Cruz fue interrogado por el obispo, juró obediencia, se postró, recibió la imposición de manos, fue ungido y revestido; luego recibido con gran alegría como sacerdote para siempre.

Pero también exhortado a orar por los sacerdotes de la arquidiócesis, “para que ninguno se deje engañar por la serpiente, llamada también diablo o satanás”, según lo escuchado en la homilía.

Mons. Domingo Díaz Martínez le pidió ayuda en la promoción de la unidad, no criticar a sus hermanos sacerdotes y llevar el Evangelio a diferentes familias bajo el impulso del Plan Diocesano de Pastoral.

“Ayúdame a promover las vocaciones sacerdotales, a cuidar tu sacerdocio, tu espiritualidad y preparación al acudir siempre a la formación permanente”, agregó.

Más adelante le sugirió algunos consejos relacionados con el cuidado de su salud, la honestidad, fidelidad y la santidad; así como con su labor que habrá de  encabezar con familias, jóvenes y niños.

El arzobispo de Tulancingo aprovechó para hacer un llamado a sus sacerdotes presentes la tarde de ayer en Chiconcuautla, al recordarles que la ordenación recibida es un regalo de Dios.

“Ustedes tienen la oportunidad de obedecer, de bien gobernar, de ser servidores, de hacer oración, de vivir en pobreza y castidad; de celebrar, confesar, bautizar y predicar”, agregó.

Al final pidió a la dulce Señora de los Ángeles acoger a todos sus sacerdotes bajo su especial protección; y a Jesús Buen Pastor, acompañar siempre a Silverio Cruz.

“Dios y Padre nuestro, hoy quiero pedirte de manera especial y sincera por mis hermanos sacerdotes: tú los conoces personalmente, conoces su nombre y apellido, sus virtudes y defectos, sus alegrías y sus penas, su fuerza y su debilidad, sabes toda su historia; enséñame a amarlos de verdad como tú me amas”.

Los sacerdotes José Luis García Romero, Jaime Mendoza Salazar y Melitón Cruz Galindo se encargaron de revestir al nuevo presbítero, a quien le fue aprobado confesar en la parroquia de San Bartolomé Apóstol, donde ya se desempeñaba como diácono e iniciará su ministerio.

 

 

 






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