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noviembre 29, 2017

Testimonio anónimo de un migrante hidalguense

Por: Pbro. Mariano Cerón Rojo / Diócesis de Tula

La palabra “migrante” se utiliza para referir a la persona que llega a un país o región diferente de su lugar de origen, para establecerse temporal o definitivamente.

Testimonio

La vivencia es de una persona que salió de México hacia Estados Unidos, llamada por la promesa “temporal” y esperanzadora del “sueño americano”.

“Yo pensé que iba a estar mejor que en mi pueblo, pero al llegar allá vi la triste realidad que no es así. Desde México la espectativa se ve muy sencilla, viajar a la Unión Americana es sinónimo de una buena vida, con muchas comodidades y oportunidades de desarrollo”.

Triste realidad

“Cuando uno llega allá es puro trabajo, si bien nos va comemos en casa o comida rápida, lo que es pizza o hamburguesa. Y pues la mujer, como esposa, sólo debe estar en la casa, encerrada”.

 Los paisanos

“El mexicano aguanta más el trabajo que un americano, el americano deja el trabajo más rápido que el mexicano”, palabras de aliento que describen una condición laboral favorable, pero contrasta con una triste percepción racista de algunos americanos cuando hacen comentarios excluyentes hacia las personas con aspecto latino.

Incomodidades

“Si una persona en el supermercado te cuestionara y te dijera: ¿qué andas haciendo aquí?, tú no tienes que estar aquí, tú tienes que estar en tu país. ¿Por qué no te vas a tu país? Este no es tu país, este es país de nosotros, no tuyo”.

Muy difícil de asimilar. Pero los migrantes lo viven en muchas ocasiones con la impotencia de no poder reclamar por miedo a las autoridades de migración o la policía. En cada caso hay represalia, si eres ilegal la deportación, si eres residente un mal “récord” que impide la ciudadanía, tan anhelada por algunos.

Nuevo gobierno

Cuando el presidente Trump llegó al poder en Estados Unidos, los medios de comunicación contaban todo tipo de historias y anécdotas que reflejaban el miedo y la incertidumbre de todos aquellos ilegales en la Unión Americana.

Los indocumentados “tenían temor de salir a las calles porque andaba migración vestida de civiles y los agarraban así nada más y perdían todo”. El temor de salir a la tienda por el “lonche” para el trabajo se convierte en una reacción cotidiana ante la incertidumbre.

Sin opción

“O se trabaja cada día con todo tipo de riesgos para ganar unos dólares, pagar las cuentas y además enviar dinero a los paisanos, o te quedas encerrado con el mismo miedo de que en una redada migración te deporte sin posibilidad de arreglar alguna cosa pendiente. Porque al ser deportado un ilegal simplemente deja de existir en ese lugar y todas tus pertenencias y esfuerzos se pierden”.

La familia

Los hijos nacidos en Estados Unidos no siempre tienen el conflicto que los padres experimentan al sentir añoranza por su tierra. Con mucha sencillez y naturalidad pueden expresar su decisión. “Papi, ¿quieres regresar a México? Allá vivimos. Allá no me gusta, allá esta muy feo. Es que yo aquí tengo mis amigos, dice, aquí es mejor, aquí me gusta más”.

Sin embargo, quienes son migrantes no pierden la esperanza: “Algún día me gustaría regresar. Tengo que regresar un día, no sé que día… es importante regresar y más si está allá la familia”.

El “sueño americano”

Cada mexicano que sale de su país para buscar nuevas oportunidades de desarrollo se convierte en un testimonio y en una historia digna de ser contada.

La persona que nos compartió la experiencia vivió diferentes facetas, desde irse a trabajar como migrante sin papeles, hasta formar una familia y llegar a tener sus documentos de residente. El estado migratorio da tranquilidad legal pero no total, porque cada migrante cuenta su experiencia como una dura conquista que comenzó como un sueño que a veces se materializa, pero en otras ocasiones se vuelve una triste realidad.

Cada historia de un migrante es reflejo de determinación y una aventura por alcanzar un sueño, aunque a veces no se se consigue del todo.

En cifras

  • En 2016, alrededor de 12 millones de mexicanos vivían fuera de nuestro país; 98% de ellos en Estados Unidos.
  • Los flujos migratorios más importantes de México hacia Estados Unidos se dieron entre 1990 y 2007, periodo en el que casi 7 y medio millones de personas migraron.

Papa Francisco

«En Ciudad Juárez, como en otras zonas fronterizas, se concentran miles de migrantes de Centroamérica y otros países, sin olvidar tantos mexicanos que también buscan pasar ‘al otro lado’. Un paso, un camino cargado de terribles injusticias: esclavizados, secuestrados, extorsionados, muchos hermanos nuestros son fruto del negocio del tránsito humano».

 

 

 






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