Provincia Eclesiástica de Hidalgo

noviembre 1, 2018

Testimonios gratos desde la Provincia de Hidalgo

Por: Filiberto Monter Santiago

El Año de la Juventud culmina con un sinfín de experiencias vividas por sus protagonistas, en especial uno por cada diócesis de la Provincia de Hidalgo, quienes comparten para Luz de Luz su testimonio.

Diócesis de Huejutla

Karen Sarahí García Valdivia

¿Cómo fue tu experiencia del Año de la Juventud?

  • Para todos, como jóvenes, es una bendición y experiencia excepcional, pues este momento ayudó en muchas parroquias para animar a nuestros sacerdotes a mirarnos y ver en pro de la juventud; los grupos y movimientos se fortalecieron debido al apoyo del obispo, sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos, quienes sumaron para consolidar el trabajo en nuestra diócesis.

¿Qué deja el Año de la Juventud a los jóvenes?

  • Este Año de la Juventud deja sembrado en cada uno de nosotros esa fe y amor a Cristo que fortalece nuestra vida como cristianos y nos compromete a seguir en el proyecto que Dios tiene para cada uno.

Diócesis de Tulancingo

Jesús Lozada

¿Cómo consideras tu experiencia del Año de la Juventud?

  • El Año de la Juventud en Mexico fue una de las experiencias como joven católico más emocionantes que he vivido. Pensar que fue un acontecimiento que probablemente no se repita en poco tiempo hace sentirme bendecido; además, participar de eventos como su apertura y la Jornada Nacional de la Juventud (JNJ) me confirma que por Dios los jóvenes somos capaces de ser protagonistas para bien de nuestra Iglesia y sociedad.

Ojala que este acontecimiento no termine con la clausura, sino que sea el inicio para que los jóvenes y adolescentes vivamos y experimentemos día a día la alegría y el amor que Dios nos regaló durante un año.

¿Qué deja el Año de la Juventud a los jóvenes?

  • Este Año de la Juventud en México nos deja ver que Dios, por medio de los pastores de nuestra Iglesia, confía en nosotros los jóvenes y adolescentes; también es un llamado a despertar y ser protagonistas comprometidos en la construcción de la civilización del amor.

Diócesis de Tula

Josué Cruz Chávez

¿Cómo fue tu experiencia del Año de la Juventud?

  • Inicio con esta frase: ¡Verdaderamente cuánto ama Dios a los adolescentes y jóvenes! Este Año de la Juventud ha sido todo un proceso que no inició hace un año, sino que fue construyéndose desde acontecimientos importantes que han pasado a nivel mundial, principalmente en nuestro país: México.

Fue y seguirá siendo un momento de gracia que ha dejado consigo mucho esfuerzo, trabajo y responsabilidades, pero con una gran riqueza.

Desde mi experiencia de haber sido delegado provincial y formar parte del equipo nacional de la DEMPAJ, este año fue muy saturado de trabajo y de servicio para con los adolescentes y jóvenes, desde la revisión de materiales para la espiritualidad juvenil hasta la organización de eventos nacionales como lo fue la primera Jornada Nacional de la Juventud (JNJ).

Dar ese servicio es entregar todo. Y es ahí donde al servir y dar a conocer a toda la Iglesia el gran acontecimiento que llegaba como el Sínodo de los Obispos, celebrado en Roma, me llena de mucha alegría y entusiasmo, me da fuerza y fe que la esperanza de nuestro México sean sus adolescentes y jóvenes.

El año llega a su fin, pero sé verdaderamente que el trabajo y el compromiso hacia con ellos ha aumentado y es el gran inicio de algo nuevo.

Soy testigo que nuestro Padre Dios ha puesto su mirada en todos nosotros, que nuestro hermano y amigo Jesucristo camina a lado junto a todos los integrantes de esta Iglesia a la cual yo creo, amo, sirvo y me encomienda una misión, la de caminar todos juntos inspirados por la fuerza del Espíritu Santo que derrama sus dones por la faz de la tierra y nos fascina para vivir un nuevo Pentecostés en la Iglesia.

Los adolescentes y jóvenes ya han sido escuchados, pero aún falta mucho por escuchar…

¿Qué deja el Año de la Juventud a los jóvenes?

  • Creo que es el inicio de buscar alternativas junto a ellos, de edificar, de innovar, de construir la civilización del amor.

Gracias a este año muchos han encontrado una respuesta, un sentido a su vida, muchas experiencias, muchas amistades… pero principalmente un verdadero encuentro con Cristo y con el hermano.

Han encontrado y encontrarán verdaderamente su misión que Dios tiene preparado para cada uno dentro de esta Iglesia de la que todos los bautizados formamos parte.

 

 

 






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