CATEQUESIS

diciembre 4, 2019

Un Adviento diferente en familia

Por: Silvia del Valle

Es una tristeza que la sociedad en la que vivimos le dé más importancia al tener y al recibir, que al dar y ayudar.

Estamos comenzando un nuevo año litúrgico y con esto el Adviento, tiempo de preparación y de grandes cambios en nuestro corazón, que nos permitirá recibir al niño Jesús que se hace hombre.

Dispuestos a dar

Es una tristeza que la sociedad en la que vivimos le dé más importancia al tener y al recibir, que al dar y ayudar; el Adviento es tiempo perfecto para preparar a nuestra familia y cambiar de mentalidad, para dejar de pensar en el yo y pensar más en el otro, en el más necesitado.

Para lograrlo necesitamos poner nuestra voluntad en lograrlo, ya que para cambiar algunas costumbres cuesta mucho trabajo, y si comenzamos con nuestros hijos desde pequeños es más fácil inculcar las nuevas.

Estrategia familiar

Para ayudarnos en esta labor de cambiar la costumbres familiares, tenemos la posibilidad de armar una estrategia concreta y clara para todos los miembros de la familia.
Debemos tomar en cuenta el tiempo de duración de la estrategia; es decir, el tiempo que dura el Adviento y que debe terminar con la gran celebración de la Navidad; también planear las actividades que se realizarán en ese tiempo.

Es importante prepararnos para poder resolver cualquier duda que tengan nuestros hijos, así sabrán perfectamente qué es lo qué están haciendo y sobre todo para qué nos estamos preparando.

Plan de vida

Los más pequeños también deben participar de la preparación del Adviento, y si les preparamos material didáctico como un calendario de actividades, una corona de Adviento que puedan ayudar a encender y un nacimiento que puedan ayudar a poner; seguro que nuestros hijos comenzarán a vivir ese ambiente de preparación y de conversión.

Alimento espiritual

Para que nuestro cuerpo esté sano y fuerte necesita que nos alimentemos bien; para que nuestra alma esté sana, también necesita que la alimentemos.

Esto lo logramos primero con oraciones y momentos de acercamiento con Dios, y por supuesto con la Sagrada Eucaristía, que es el principal alimento de nuestra alma.

Podemos programar a la semana el frecuentar una devoción en especial y la lectura de algún pasaje de la Biblia donde nos recuerde el nacimiento de Jesús, para que nuestro espíritu se disponga a recibir a nuestro rey.

También podemos intentar ir a Misa entre semana durante el Adviento, para acercarnos más a Dios; si incluimos a nuestros hijos en este tipo de actividades seguro que podrán vivir más intensamente el Adviento y comprender completamente lo que es la Navidad.

Fortaleza a nuestra alma

Así como se necesita del alimento, también se necesita ejercitarla para que esté sana, y para esto tenemos la práctica de las obras de misericordia y actos de piedad; también necesitamos de los ejercicios de virtud que nos ayudan a fortalecer la voluntad para evitar las cosas que nos alejan de Dios.

Testimonio a la reflexión

Adviento es la alegre espera del nacimiento de Cristo. Esa emoción que sentía por saber que mis primos iban a llegar debe ser el doble o triple la que el Adviento debe despertar en todos nosotros por esperar a que Jesús venga esta Navidad.

Como sacerdote, el Adviento es de mis épocas favoritas, me alegra pensar en lo emocionado que debió de haber estado el pueblo de Israel por esperar al Mesías, y aunque tardó cientos de años esperaron con paciencia porque sabían que ese Dios que venía llenaría sus corazones de todos esos anhelos que tanto buscaban.

Ahora imagina la oportunidad tan grande que tienes de vivir con tu familia, hijos y amigos, la emoción de que va a nacer nuestro buen Dios.

Pienso en Jesús ansioso de poder nacer en medio de tu corazón para habitar allí en tu interior y desde dentro de ti transformar toda tu vida.

 






0 Comments


Seras el primero en commentar!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *