Editorial

junio 28, 2017

Vacaciones y reflexión sobre mi vocación

MONS. JOSÉ HIRAÍS ACOSTA BELTRÁN OBISPO DE HUEJUTLA

Para algunos jóvenes y adolescentes han iniciado las vacaciones, para otros pronto iniciarán. Todos sabemos que es importante descansar después de jornadas de estudio, exámenes y tareas escolares.

Es laudable, al final del curso escolar, tener la conciencia muy tranquila y satisfecha de haber respondido satisfactoriamente de parte del estudiante, con la encomienda tanto de los padres de familia como de los profesores.

El estudio es necesario para adquirir las herramientas para la propia formación personal (humana y psicológica), cultural, intelectual, moral y como capacitación para el futuro trabajo y, en definitiva, para la realización personal o para conseguir la felicidad; en otras palabras, el estudio nos educa para crecer o perfeccionarnos como personas.

Así pues, joven, aprovecha la oportunidad que te da la vida, tus padres y que te das tú mismo para estudiar, para educarte, pero también aprende a disfrutar de tus vacaciones; para ello también tenemos que educarnos.

Un buen profesor en el Seminario, sabiamente nos decía: “Vacaciones no significa no hacer nada, sino cambio de actividad”. Muy cierto, hay quienes (jóvenes) dicen a sus padres ante un mandato, ante la solicitud de un servicio: “No lo haré porque estoy de vacaciones; deben respetar mis vacaciones”.

Hay también quienes piensan que vacaciones es sólo diversión, viajes, descanso, libertinaje, deporte o estar con los amiguitos.

Es cierto que debemos distribuir nuestro tiempo en distintas actividades que contribuyen al descanso, pero también no debemos descuidar nuestra vida familiar, no debemos perder de vista que somos hijos de familia y que tenemos deberes con la familia, como trabajar un poco en bien del hogar.

Joven, adolescente, señorita, ten en cuenta que las vacaciones son también una oportunidad para reflexionar, meditar sobre tu vida; pregúntate: ¿quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué ahora estoy haciendo esto? ¿Qué seré el día de mañana o en mi edad adulta?

Estas son preguntas relacionadas con la vocación; es decir, el llamado de Dios a su servicio. Al Señor podemos servirle de diferentes maneras, pues son distintos los llamados que Él nos hace.

Eres llamado a la vida; has sido llamado a la vida divina; Dios te la ha dado a través de la Iglesia por el Bautismo. Has sido llamado a ser feliz viviendo el amor en tres estados de vida y debes elegir uno de ellos: en matrimonio, soltero o consagrado. En el matrimonio y en la soltería puedes elegir entre oficios, y alguna profesión para tu realización como persona y ser feliz.

 






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