Para conocer sobre liturgia

junio 20, 2018

Vivir según el domingo

Por: Hna. M. Guadalupe Puente Cuevas / Colaborador

Es el día memorial del misterio pascual de Cristo, pero también se relaciona con los fieles que reconocen a Jesús.

El cristiano, en este día, se convierte en un dominicus homo, dice San Agustín. Es el día regio, señorial del Pueblo de Dios. El devenir histórico de la Iglesia con respecto al domingo y a la asamblea cristiana lo expresa bien Jean Hild: “El Domingo concentra todo el Misterio de Cristo y de la Iglesia”.

La asamblea dominical no es una imposición, sino una oportunidad; no es una carga, sino una gracia; es un ‘evento de salvación’ en el que entra la comunidad y cada uno con su vida para que sea renovada por Cristo.

El domingo es el día memorial del misterio pascual de Cristo, pero también se relaciona con los fieles que reconocen a Jesús como su Señor, que en su paso de la muerte a la vida está llevando consigo a los suyos, adentrándonos sin cesar en una existencia pascual, como lo afirma San Ignacio de Antioquía.

“Los que han abrazado la nueva esperanza ya no sabatizan (ya no viven según las leyes del sábado judío), sino que viven según el domingo, en el cual nació nuestra vida resplandeciente por Él y por su muerte”.

La vivencia del domingo supone la vivencia de los mejores valores y convicciones de un cristiano: que es salvado por Cristo, acompañado continuamente por su presencia y su Espíritu que es miembro de una comunidad, iluminado por la Palabra de Dios, partícipe del memorial, siempre actual de la Pascua de Cristo, contagiado por el vigor de su vida nueva, hijo y libre en la familia de Dios en armonía con el mundo, consigo mismo y con los demás.

Vivir según el domingo es vivir realmente la caridad fraterna, la alegría que brota del saberse hijo de Dios, vivir el descanso como liberación humana y cristiana, y vivir la Eucaristía comunitaria como motor de la misión de ser testigos de Cristo a lo largo de la semana en medio del ambiente familiar y social.

La comunidad cristiana debe ser muy cuidadosa para no vaciar el domingo de sus contenidos, para que con ellos pueda vivirlo con un estilo diferente y como lo viven los que no tienen o poseen una fe moribunda, con un estilo profético, pascual, convencidos de la actualidad dinámica de la Pascua salvadora del Señor Jesús.

Se puede considerar el domingo como el latido del corazón de la comunidad cristiana, como el ritmo de su vivencia de la Buena Noticia y como la celebración concreta de sus mejores convicciones.

El día del Señor

En la pastoral de estos últimos años, el día domingo se ha convertido en un grave problema no sólo en los planos religioso y pastoral, sino también en lo cultural, social,político y económico. Cuando se intenta realizar una aproximación a este tema no entran en causa solamente la vivencia de la fe y el compromiso propiamente pastoral, sino toda la complejidad del tejido social.

Ante tal panorama nos preguntamos ¿cómo entender realmente el domingo? ¿Qué es? El Catecismo de la Iglesia Católica nos dirá: «La Iglesia, desde la tradición apostólica que tiene su origen en el mismo día de la Resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que se llama con razón ‘día del Señor’ o domingo».

 

 






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