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Me acaba de llamar el Papa Francisco para decirme que recupere, que espabile porque a mi edad me necesita muy activo en la Iglesia

Crédito. Redacción

El Papa Francisco prosigue con sus actividades desde Casa Santa Marta: prepara viajes a Budapest, Eslovaquia y posiblemente a Glasgow; estudia documentos, responde a las cartas de deseos de pronta mejoría tras su operación; y también saca tiempo para aplicar su apostolado de la escucha, realizando alguna llamada telefónica a quien necesita palabras de aliento.

Así llamó al obispo auxiliar de Barcelona, Antoni Vadell Ferrer, para demostrarle su apoyo antes de que inicie el tratamiento de quimioterapia después de que le fuese diagnosticado un tumor en el páncreas.

En su llamada, el Papa deseó a Vadell, de 49 años, una pronta recuperación, algo que impresionó y conmovió al joven obispo español.

“Me acaba de llamar el Papa Francisco para decirme que recupere, que espabile porque a mi edad me necesita muy activo en la Iglesia”, dijo el obispo a sus allegados, según informó la prensa local.

El obispo auxiliar anunció el pasado 16 de julio que se retiraba de su actividad pastoral de forma temporal para afrontar el tratamiento.

“En poco tiempo tendré que someterme a quimioterapia y posiblemente a una intervención quirúrgica, que me obligará a reducir mi actividad pastoral de forma temporal”.

La carta fue publicada por el arzobispado de Barcelona, que dirige el cardenal Juan José Omella.

El obispo en su carta recordó al beato Joan, un joven de 19 años que murió mártir por amor a Dios y que el pasado 7 de noviembre de 2020 fue beatificado en la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona.

Los abuelos no son sobras de la vida

Mons. Rino Fisichella, celebró, en representación del Papa Francisco, la Misa en la Basílica Vaticana en la Primera Jornada Mundial de los Abuelos y los Ancianos.

“Los abuelos y los mayores no son sobras de la vida, desechos que se deben tirar. Ellos son esos valiosos pedazos de pan que han quedado sobre la mesa de nuestra vida, que pueden todavía nutrirnos con una fragancia que hemos perdido, la fragancia de la memoria”. 

Recoger, conservar con cuidado, custodiar a los abuelos ,ha sido el llamado urgente presentado en la homilía preparada por el Papa para la ocasión y que fue pronunciada por Mons. Fisichella durante la celebración Eucarística, después del anuncio del Evangelio: «Recojan los pedazos que han sobrado, para que no se pierda nada» (Jn 6,12). 

“Y nosotros, ¿qué mirada tenemos hacia los abuelos y los mayores? ¿Cuándo fue la última vez que hicimos compañía o llamamos por teléfono a un anciano para manifestarle nuestra cercanía y dejarnos bendecir por sus palabras?”, cuestionó. 

“Sufro cuando veo una sociedad que corre, atareada e indiferente, afanada en tantas cosas e incapaz de detenerse para dirigir una mirada, un saludo, una caricia. Tengo miedo de una sociedad en la que todos somos una multitud anónima e incapaces de levantar la mirada y reconocernos”.