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“Jesús se revela como el pan; es decir, lo esencial, lo necesario para la vida de cada día. No un pan entre muchos otros, sino el pan de la vida. Nosotros, sin Él, más que vivir, sobrevivimos: porque solo Él nos nutre el alma”.

«Jesús en esta expresión: ‘Yo soy el pan de la vida’, resume verdaderamente todo su ser y toda su misión. Esto se verá plenamente al final, en la Última Cena. Jesús sabe que el Padre le pide no solo dar de comer a la gente, sino darse a sí mismo, partirse a sí mismo, la propia vida, la propia carne, el propio corazón para que nosotros podamos tener la vida».

Lo dijo el Papa Francisco en su alocución antes de rezar la oración mariana del Ángelus, el pasado 8 de agosto, comentando el Evangelio del día.

En él se ve a Jesús que sigue predicando a la gente que ha visto el prodigio de la multiplicación de los panes, y a quienes invita a dar un salto de calidad; para ello, aplica el símbolo del pan a sí mismo. Dice claramente: «Yo soy el pan de la vida».

¿Qué nos quiere decir Jesús con esto, se pregunta el Pontífice, y señala que para vivir se necesita el pan, quien tiene hambre no pide comidas refinadas y caras, sino pan, quien no tiene trabajo no pide sueldos altos, sino el pan de un empleo.

«Jesús se revela como el pan – afirma el Papa – es decir lo esencial, lo necesario para la vida de cada día. No un pan entre muchos otros, sino el pan de la vida. En otras palabras, nosotros, sin Él, más que vivir, sobrevivimos: porque solo Él nos nutre el alma, solo Él nos perdona de ese mal que solos no conseguimos superar, solo Él nos hace sentir amados aunque todos nos decepcionen, solo Él nos da la fuerza de amar y perdonar en las dificultades, solo Él da al corazón esa paz que busca, solo Él da la vida para siempre cuando la vida aquí en la tierra se acaba».

Balas al Papa

Crédito. Redacción

Un sobre con tres balas, dirigido al Papa Francisco, fue encontrado por trabajadores de la oficina de correos en el Centro de Clasificación Peschiera Borromeo, en la provincia de Milán.

El paquete, según se ha sabido, habría sido enviado desde Francia. El sobre con los tres cartuchos fue incautado por los Carabinieri de la Compagnia di San Donato Milanese (II Giorno, 9 de agosto.

El sobre no tenía remitente, destinado, escrito a pluma y apenas legible, a ‘El Papa – Ciudad del Vaticano, Piazza S. Pietro en Roma’ (Rai News, 9 de agosto).

El remitente fue identificado en la tarde del 9 de agosto; según lo informado por Ansa, se trataría de un hombre ya conocido por los gendarmes vaticanos, con quien ahora se coordinarán los Carabinieri de Milán para evaluar el gesto y el posible peligro.

Quien envió el sobre con las balas al Papa, de hecho, ya habría enviado cartas al Vaticano en el pasado.

De momento la información que más interesa a los investigadores es saber dónde se encuentra; porque el nivel de alarma sería diferente si se le localizara en Francia o en la Plaza de San Pedro en Roma, como apuntan algunos investigadores.

En el sobre destinado al Papa, además de las balas, también había copia de un pago de diez euros, pero no se sabe para qué y en qué circunstancias se habría realizado.