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En el caso de la Diócesis de Tulancingo, el presbiterio, encabezado por su obispo que es su guía y pastor, busca continuamente llegar a todo lugar y personas, siguiendo el mandato de Cristo

La Iglesia se organiza para ofrecer el mejor servicio a su comunidad.

La misión de la Iglesia sigue siendo desde su origen la misma: ir por todo el mundo y predicar el Evangelio; este mandato dado por el mismo Cristo anima, motiva y da sentido al ser y que hacer de la Iglesia.

A través del tiempo la Iglesia ha pasado por muchos retos que le ha exigido ir adaptando el mensaje de salvación a cada etapa de su existencia en el mundo, y este es el sentido principal de las asambleas de pastoral.

Para actualizar el mensaje de Dios y hacer que resuene en los hombres de cada tiempo, las diferentes Iglesias particulares, representadas en las diferentes diócesis en mundo, llevan a cabo reuniones donde se dialoga para concretizar el contenido del Evangelio en un determinado momento y lugar.

En el caso de la Diócesis de Tulancingo, el presbiterio, encabezado por su obispo que es su guía y pastor, busca continuamente llegar a todo lugar y personas, siguiendo el mandato de Cristo.

En estas asambleas de pastoral hay objetivos claros que se persiguen, como: actualización por medio de la catequesis, recoger las aportaciones de los sacerdotes y representantes de cada parroquia sobre el acontecer habitual.

Ofrecer planes y proyectos de pastoral que ayuden a la mejor vivencia del Evangelio y lograr la armonía dentro de la Iglesia, caminando juntos para instaurar el Reino de Dios.

Hay muchas maneras de llevar a cabo estas asambleas de pastoral; sin embargo, es necesario recalcar que la Iglesia se organiza para ofrecer el mejor servicio a su comunidad y hacer que Cristo se haga presente en el mundo.