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Debemos tener claro que los niños y jóvenes dispersos o distraídos en muchas ocasiones parece que te están escuchando, pero no lo hacen, incluso pueden contestarte pero no hacerlo conscientemente

En muchos casos solo ponen atención en lo que les interesa

Sea cual sea el motivo de la distracción, es muy difícil educar y sacar adelante a nuestros hijos cuando tienen estas características, pero no es imposible.

Capta su atención

Debemos tener claro que los niños y jóvenes dispersos o distraídos en muchas ocasiones parece que te están escuchando, pero no lo hacen, incluso pueden contestarte pero no hacerlo conscientemente.

Por ello es de vital importancia lograr captar su atención, toda su atención, para darles cualquier instrucción. 

Instrucciones concretas

Podemos colaborar siendo claros al hablar y dando puntos específicos que realizar; entre más concreto sea todo, más fácil podrán retenerlo y realizarán las cosas. 

Instrumentos de apoyo

Cuando están pequeños podemos hacerles material de apoyo como son flashcards o tarjetas de colores con dibujos, para que se vayan acostumbrando a ser responsables de realizar las labores que les tocan a cada hora. 

Conforme crecen podemos inculcarles el uso de las agendas, calendarios, notas, listas para checar los deberes cumplidos.

Logra lo significativo

En muchos casos nuestros hijos solo ponen atención en lo que les interesa, es por eso que debemos lograr que lo importante también sea significativo para ellos. 

Cuando son más grandes podemos darles una responsabilidad o un rol especial en cada actividad, para que se sientan motivados y pongan atención en lo que hacen. 

Empatía, fundamental

Es necesario saber y tener claro que nuestros hijos distraídos no dejan de hacer las cosas a propósito, sino que no ponen atención y pierden la noción del tiempo. 

Lo importante es que hagamos empatía y que logremos pensar y sentir cómo el otro lo hace, así veremos el mundo desde su mirada y podremos guiarlos y educarlos mejor.