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Al principio fue difícil, ya que los vicios no dejaban avanzar y me dejaban dudando sobre mi decisión, pero siempre he confiado en el amor y la gracia de Dios, y Él, a través del Espíritu Santo, me va iluminando para que siga a Jesús en donde quiera que Él me llame

Crédito. Sem. Jesús Nicanor Aguirre

¿Quién iba a pensar que Dios me llama a esta vocación específica, el sacerdocio? Mi ignorancia sobre la vida de la Iglesia era muy grande, pues mis gustos eran muy distintos.

Buscaba cosas diferentes, placeres del mundo, placeres carnales, dejando a un lado las leyes de mis padres y, así mismo, las leyes de Dios.

Tengo 23 años de edad y soy originario de Villa Ávila Camacho (La Ceiba), Xicotepec de Juárez, Puebla; de seis hermanos soy el más pequeño de la familia. Todos se dedican a la panadería y a mí también me gusta ese oficio.

Asistí al Preseminario en el año 2016 con la intención de estar en un retiro y encontrarme conmigo mismo, y ¡vaya sorpresa!

Me encontré con Dios y no pude dar marcha atrás. Ingresé al Seminario el 31 de julio de 2016 y actualmente estoy en mi año de servicio como promotor vocacional del Seminario de San José.

Al principio fue difícil, ya que los vicios no dejaban avanzar y me dejaban dudando sobre mi decisión, pero siempre he confiado en el amor y la gracia de Dios, y Él, a través del Espíritu Santo, me va iluminando para que siga a Jesús en donde quiera que Él me llame.

Es importante la vida de oración para tener un buen discernimiento, es importante escuchar la voz de los formadores y director espiritual en el Seminario porque son quienes me ayudan a salir victorioso.

Agradezco a Dios por este llamado que me hace, me encomiendo a sus oraciones. ¡Jóvenes! No tengan miedo de decirle sí al Señor.