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Concedes a tus fieles anhelar gozosos, año tras año, con el alma purificada, las solemnidades de la Pascua, para que dedicados con mayor entrega a la oración y a las obras de caridad, por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser plenamente hijos tuyos

Crédito. Pbro. Jorge L. Anaya Merino

Llega uno de los tiempos litúrgicos más importantes para la Iglesia de Occidente, pero también para la Ortodoxa, y sea cual sea se considera un periodo de preparación para la Semana Santa y la Pascua.

En Luz de Luz desglosamos ambas que no pierden el sentido principal: aprovechar al máximo el tiempo de reflexión, oración y preparación que ofrecen los 40 días.

Antecedentes

La celebración de la Pascua en los tres primeros siglos no tenía un periodo de preparación, se limitaba al ayuno celebrado en los dos o tres días precedentes. 

En Occidente tenemos los primeros testimonios directos de la existencia de la Cuaresma en el siglo IV. 

A su desarrollo contribuyeron la disciplina para la reconciliación de los penitentes que tenía lugar el Jueves Santo por la mañana, 40 días después del inicio de su preparación y la institución del catecumenado con la preparación inmediata de los “iluminados” al Bautismo celebrado en la Vigilia Pascual. 

Estas seis semanas experimentaron progresivamente modificaciones.

Reformas

Después del Concilio Vaticano II, la Cuaresma se reformó según los criterios de la Sacrosanctum Concilium, que indicó claramente su sentido fundamental: «El tiempo cuaresmal prepara a los fieles, entregados más intensamente a oír la palabra de Dios y a la oración, para que celebren el misterio pascual, sobre todo mediante el recuerdo o la preparación del Bautismo y mediante la penitencia» (No. 109).

Actualidad

La Cuaresma actual va desde el Miércoles de Ceniza hasta antes de iniciar la Misa de la Cena del Señor, el Jueves Santo por la tarde. 

Además de la riqueza de las oraciones del Misal Romano, en los formularios cuaresmales tenemos una rica serie de textos bíblicos. 

La celebración litúrgica, incluso en lo que se refiere al desarrollo temático, pone el acento principal en el domingo. 

Itinerarios

El leccionario ofrece la posibilidad de tres itinerarios diversos y al mismo tiempo contemplativos: un itinerario bautismal (ciclo A); un itinerario cristocéntrico-pascual (ciclo B); un itinerario penitencial (ciclo C).

Este año vivimos el itinerario penitencial: estos domingos son el paradigma de una grande y profunda catequesis sobre la reconciliación. 

Este tema encuentra su vértice en la celebración de la Pascua, signo supremo de nuestra reconciliación con el Padre. 

Bautismo y penitencia aparecen como las dos constantes en las que se basa todo el camino cuaresmal en orden a la plena reconciliación del hombre con Dios.

El significado y contenido de la Cuaresma lo presenta el prefacio I de Cuaresma: «Concedes a tus fieles anhelar gozosos, año tras año, con el alma purificada, las solemnidades de la Pascua, para que dedicados con mayor entrega a la oración y a las obras de caridad, por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser plenamente hijos tuyos».