Seleccionar página

No puedo más que decir que ha sido un gran privilegio vivir esta experiencia y orgullo por sentirnos mexicanos, pues está alegría de la Delegación Mexicana se contagió a los corazones de los demás asistentes

Crédito. Janet Pedraza 

Del 22 al 26 de junio se llevó a cabo el X Encuentro Mundial de las Familias en Roma, donde se reunieron personas de todo el mundo.

EXPERIENCIA

Este X Encuentro Mundial de las Familias ha tenido una extraordinaria particularidad y es que el Papa Francisco pidió que no se limitara a las familias que se pudieran reunir en Roma, por el contrario, que todas las diócesis del mundo fueran una sede.

Quiero poner como punto de partida que tuve la oportunidad de participar como parte de la Delegación Mexicana, con todo lo que ello significa, desde viajar con ellos en grupo hasta compartir sus propias historias de vida. 

No puedo más que decir que ha sido un gran privilegio vivir esta experiencia y orgullo por sentirnos mexicanos, pues está alegría de la Delegación Mexicana se contagió a los corazones de los demás asistentes, dejando atrás las barreras de los idiomas y banderas para sentirnos una sola familia.

EL PAPA

El evento abrió con el Festival de las Familias, donde el Santo Padre inauguró el encuentro escuchando atentamente cinco testimonios de familias que compartieron sus problemáticas, así como sus bendiciones vividas en su entorno familiar, por lo que Francisco le agradeció la valentía de compartir y abrir sus experiencias personales que dan voz a la realidad de muchas familias. 

Las palabras del Papa Francisco han tocado profundamente mi corazón, pues nos invitó a buscar la santidad desde nuestra realidad, a veces muy imperfecta, pero con la certeza de saber que no nos encontramos solos en este camino, que siempre hay otras familias que tienen nuestros problemas, nuestra condición y que además también la Iglesia camina a nuestro lado. 

TESTIMONIO

En este encuentro se tuvieron momentos festivos y emotivos de los cuales quiero destacar un testimonio que me conmovió hasta las lágrimas. 

Es el testimonio de Danny Leila Abdallah, un matrimonio de Australia con siete hijos, los cuales enfrentaron la más terrible tragedia que cualquier padre teme vivir, ya que perdieron a tres de sus hijos, esto sucedió cuando seis de ellos fueron arrollados por un conductor ebrio y drogado que conducía a 150 km por hora en una tranquila calle. 

Ante los ojos incrédulos de todos los asistentes, uno piensa, ¡esto es devastador para cualquier persona!, pero increíblemente Leila, infalible en su fe, decidió perdonar a la persona que le arrebató la vida a tres de sus hijos, a pesar del indescriptible dolor que ella estaba pasando, un verdadero vía crucis, así lo relató. 

Por su parte, Dany, expresó que no le sorprendía que su esposa optara por el perdón, pues cuando se elige tener una familia grande se necesita una gran capacidad para amar y perdonar. 

Entendí que para Danny y Leila, al haber decidido construir una familia en la oración, tenían esa capacidad de perdonarse ellos mismos y poder perdonar al asesino de sus hijos y con ello dar una gran lección a una comunidad que los acompañaba en esta tragedia, a una nación entera conmovida por tal acto hasta ser del día del accidente como el Día Nacional del Perdón. 

Pienso que sería diferente en México si todos tuviéramos un corazón y fe como la de Leila y Danny.