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Que nuestra oración de este mes de julio y siempre, pueda ser: “Señor Jesús, tú eres nuestra paz, mira nuestra patria dañada por la violencia y dispersa por el miedo y la inseguridad. Protege a las familias, a nuestros niños, adolescentes y jóvenes, a nuestros pueblos y comunidades

La familia es pieza clave para la paz; la familia es el lugar donde cada niño aprende, poco a poco, modos de pensar y de comportarse a partir de lo que ve y escucha de sus padres. 

De la familia nace la paz de la familia humana; todos anhelamos la paz, tenemos urgente necesidad de paz.

Ante la creciente ola de violencia que avanza en todos los rincones de nuestra patria y que ha provocado el asesinato de dos sacerdotes Jesuitas que se suman a otros muchos que han sido asesinados en las últimas décadas, la  Conferencia del Episcopado Mexicano, los Superiores Mayores de los Religiosos en México y los mismos Jesuitas, invitaron a todo el pueblo de Dios que peregrina en México, a una Jornada de Oración por la Paz.

El compromiso de terminar con la violencia nos involucra a todos, creyentes y no creyentes.

Las familias dan cohesión al “tejido social” y es por ello que una paz duradera tendrá que comenzar en la familia. ¡Comencemos ya!, pues en nuestras familias aprendemos a amar, a respetar, a perdonar. 

Por lo mismo, la familia es una pieza clave para la paz, a todos los niveles: en el barrio, en el pueblo o ciudad, en el estado, en la patria y el mundo entero.

Que nuestra oración de este mes de julio y siempre, pueda ser: “Señor Jesús, tú eres nuestra paz, mira nuestra patria dañada por la violencia y dispersa por el miedo y la inseguridad. Protege a las familias, a nuestros niños, adolescentes y jóvenes, a nuestros pueblos y comunidades”.