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Los ejercicios son moldeables, se acomodan a quien los hace, a lo que busca y necesita, por eso existen varias modalidades: en retiro y en la vida diaria, con acompañamiento personal o grupal, online o presencial

Los ejercicios espirituales nacen de experiencia de San Ignacio de Loyola

Crédito. Verenice Fragoso Rojas

Los ejercicios espirituales nacen de la experiencia personal de San Ignacio de Loyola que puso por escrito algunas de las cosas que le habían ayudado personalmente, para poder así ayudar a otros. 

Los ejercicios espirituales se hacen para tomarse el Evangelio de Jesucristo en serio, para romper las ataduras interiores que nos impiden ser verdaderamente libres para amar.

Gente sedienta de conversión profunda porque sabe que necesita algo más y algo distinto, o está atravesada por la búsqueda y el anhelo de lo que Jesucristo promete. 

Los ejercicios requieren de la persona cierta estabilidad emocional, compromiso para mantener los tiempos de oración personal y capacidad para interiorización.

Los ejercicios son moldeables, se acomodan a quien los hace, a lo que busca y necesita, por eso existen varias modalidades: en retiro y en la vida diaria, con acompañamiento personal o grupal, online o presencial. 

Los procesos pueden durar desde unos días hasta un mes en silencio, o varios años 

en la vida cotidiana. 

El silencio es algo de lo más importante en los ejercicios espirituales, es el camino por el cual uno mismo comienza a interiorizar en su propia vida. 

Actualmente los ejercicios espirituales se pueden tomar a partir de los 15 y hasta los 80 años de edad. 

En las siguientes ligas podrás encontrar las casas de retiros y las modalidades que ofrecen para poder vivir está experiencia: https://jesuitasmexico.org.mx/  – https://juventudesjesuitas.org.mx/